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Chimó Psicodélico: una dosis alternativa

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El grupo Chimó Psicodélico está recorriendo varios rincones del país desde el 27 de julio para dar a conocer su nuevo sencillo: “Apitóxico”, una nueva apuesta que los hace más osados al mezclar ritmos contemporáneos como el rock o el jazz con la música llanera.

Auténticos, arriesgados y apasionados por sus gustos y sus raíces. Así puede verse la identidad de Chimó Psicodélico, un grupo que viene de la tierra de grandes artistas y compositores. De la llanura y el calor de Arauca han surgido grandes letras y melodías como las de Rafael Martínez Arteaga, Juan Fernando Farfán y Fabio Cadena Blanco.

Ahora, con un aire nuevo, llegan siete llaneros que no pierden su temple ni su sombrero a la hora de reinventar el folclor con otros ritmos musicales. Podrán ser tildados de dementes, y no propiamente por lo psicodélicos que puedan llegar a ser, sino precisamente por haber querido combinar el folclor de los Llanos con el rock proveniente de tierras lejanas.

Amín Castellanos, guitarrista de la banda, asegura que la inspiración del grupo proviene del “legado musical y cultural que tiene nuestra tierra. Nos inspira poder dar un mensaje contundente a todas las situaciones con las cuales no estamos de acuerdo. Nos inspiran la sabana y todos sus misterios, nos inspira que Arauca esté en el mapa musical nacional y que sea reconocido como un territorio de paz y riqueza natural. Nos inspira la justicia”.

Muchos artistas logran posicionar sus letras y sus temáticas con un género específico. En algún momento el ejercicio de experimentar puede dar resultado, o puede condenar el estilo del artista. Sin embargo, desde un principio Chimó Psicodélico se atrevió a construir su propia identidad. Desde su creación en el 2013, la agrupación llanera tenía en mente devolverles a los jóvenes el amor por el folclor de la Orinoquia sin dejar de lado la influencia del rock en sus vidas.

Para aquellos que gozamos de un solo de guitarra en los conciertos de rock o en las canciones que guardamos en el celular, hay que decir que si también disfrutamos de la música colombiana, podremos disfrutar de los solos que realiza Gabriel Guerrero, el arpista de la agrupación que decidió exaltar la agudeza de las cuerdas de un arpa con el ritmo frenético de la batería que evoca sonidos como jazz, ska o rock & roll.

“Creo que todos los seres humanos tienen una necesidad de expresarse mediante algún tipo de actividad relacionada con el arte. Cuando lo haces a través de la música puedes hacerlo de muchas maneras que son visuales, sonoras, sensitivas. Puedes también dar una opinión muy personal de las situaciones que vives a diario. Puedes afianzar los lazos con tu medioambiente, tu cultura, tus ancestros y, asimismo, con los artistas con los cuales te sientes profundamente identificado e influenciado”.

El canto a la memoria y a los protagonistas del conflicto armado en los Llanos, la mística del amanecer, la belleza natural de la fauna y la flora son algunos de los temas que se acercan a la realidad de los araucanos y que han sabido plasmar en canciones como Conmoción interior o Señorita.

Allí se presenta ese ensamblaje de formatos visuales y sensitivos que menciona la banda y que logra entender parte de la idiosincrasia llanera. En Apitóxico, su último sencillo, lanzado a principios de este año, se hace una apología al amor a partir del proceso de polinización de las abejas. A partir de ese cambio de tonalidad y de intensidad en la canción, no sólo sentimos la descarga de la música sino la admiración de los siete llaneros. Escucharlos nos traslada a las llanuras de la Orinoquia y nos hace pensar si es mejor cabecear o zapatear con sus melodías.

Chimó, el nombre de la agrupación, es una sustancia fabricada con tabaco que posee grandes cantidades de cafeína. El chimó es utilizado frecuentemente por los llaneros para resistir largas jornadas de trabajo y mantener el temple y la actitud necesaria para soportar el calor, el terreno y las vicisitudes que se puedan presentar. Y como una apología más, la banda decidió llamarse así para convertirse en una dosis de resistencia y de esperanza para los colombianos a partir de sus notas musicales. La psicodelia, que no es un valor agregado sino un complemento, ayuda a la identidad y a la idiosincrasia de estos artistas para revolucionar sus raíces musicales, de manera que les permita, como dicen ellos, “hacer música para comunicar e interactuar con las cosas que realmente nos mueven el alma”.

*Chimó Psicodélico hace  parte de nuestra  serie Emergentes,  que busca destacar las bandas musicales que surgen en nuestro país.

Fuente:EE

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